Cagando duro
Sé lo que estáis pensando, Escroto es un poeta, que bonitos títulos pone a sus posts, es todo un trovador moderno.
Amigos, esta semana casi muero, sí, un ataque gástrico virulento y tremendamente devastador casi acaba conmigo, pero después de tres días de intensa batalla vencí, maltrecho pero sobreviví y me alcé victorioso.
Todo empezó el domingo, llegué a casa después de una sanísima cena de pizzas y coca-cola. “Quizás me he pasado”-pensé y fui a buscar la sal de frutas buscando consuelo para mi burbujeante recorrido gástrico. No tardó en hacerme efecto, pero no el que esperaba.
Empezaron las incesantes idas y venidas al WC, cada vez más frecuentes y con más urgencia. Al principio reconozco que incluso eran agradables, pero llegado a cierto punto empezó a rascar.
Poco a poco mis viajes, aunque provistos de la misma urgencia, eran más forzados y menos enérgicos y fue en ese momento, sentado en la taza del water mirando el reloj y oyendo a todos roncar cuando me di cuenta que no iba a dormir en toda la noche. De repente, como si mi estomago hiciera un extraño giro, noté que la orientación de salida había cambiado, mierda…
Hora tras hora notaba como mi cuerpo se iba vaciando de vida por ambos sentidos mientras yo intentaba calcular aproximadamente mi capacidad estomacal y hacer cálculos de cuanto tardaría en estar vacío o morir.
Durante esas horas tumbado en mi cama, esperando la siguiente oleada que me empujara a correr hacia el baño mi única compañía fue la tele, y a esas horas, entre sueño y vigilia solo podía oír una voz que decía “A ver queremos repartir 2000€ solo nos tenéis que decir nombres que empiecen por la A…” más tarde “Productos de cocina…”
Era como una pesadilla psicodélica de vómitos, concursos y tele tienda. Recuerdo un momento de debilidad que tras ver al presentador en silencio más de cinco minutos esperando a que alguien llamara y dijera una palabra que contuviera dos veces “ata” estuve tentado de llamar y decir “¿nadie sabe decir matarratas?”
A muchos os sonará esta historia, no hay nada más desesperante como ver que anochecer y amanecer entre vómitos y diarrea.
A día de hoy os digo que sigo sin conocer los límites del estomago humano, horas y horas de bombeo y no se terminaba esa frase “no me puede quedar nada en el cuerpo” la habremos dicho más de una vez en un caso así.
La mañana llegó y después de un noche de feroz lucha el ataque gástrico empezó a aflojar a la vez que mis fuerzas. Lo peor había pasado, no pudo conmigo por algo se me conoce como “Escroto de hierro, Ano de acero”.
¿Por qué siempre pasan estas cosas por la noche? Amigos, espero que no os pase y si os pasa, recordad esto… no hay nada como cagar duro.
Escroto_Roto(-_-)! uf







# 1
Mendigo escroto cagon. Hahahaha, ojalá no me llegue a pasar eso a mí.